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Por: Érika Garrido – Directora de comunicaciones Fedepanela

En Colombia, la panela no es solo un endulzante, es un símbolo de tradición y cultura. Proveniente de la caña de azúcar, este ingrediente ha sido parte fundamental de la dieta de los colombianos por generaciones. Su consumo no solo aporta nutrientes esenciales como hierro y calcio, sino que también representa una fuente de energía natural. En tiempos donde lo autóctono cobra valor, la panela emerge como una joya culinaria que conecta a las personas con sus raíces.
La versatilidad de la panela en la cocina colombiana es innegable. Desde la tradicional aguapanela con limón hasta postres emblemáticos como las cocadas, su dulzor ha sido protagonista en innumerables recetas caseras. Sin embargo, su magia no se limita a lo tradicional. En la alta cocina, la panela ha encontrado su lugar como un ingrediente que aporta profundidad y riqueza en platos atractivos, elevando los sabores de carnes, pescados y salsas de autor.
A nivel internacional, los chefs especializados han descubierto el potencial único de la panela. Gracias a su sabor complejo y su capacidad de combinar con una amplia gama de ingredientes, ha sido incorporado en cocteles, helados artesanales y hasta en la elaboración de panes y fermentados. Esta revolución en la cocina ha permitido que la panela sea reconocida no solo como un endulzante, sino como un ingrediente gourmet.
Desde hace más de nueve años, Fedepanela Fondo de Fomento Panelero ha estado a la vanguardia en la promoción del consumo de este producto con su programa Con Sabor a Panela . A través de alianzas con cocineros, expertos gastronómicos y eventos especializados, han trabajado incansablemente para posicionar la panela en el corazón de la cocina colombiana y mundial. El programa busca no solo impulsar la panela como un producto tradicional, sino destacar su relevancia en la innovación culinaria. Hoy, la panela no solo está presente en cada rincón de la gastronomía colombiana, sino que también se abre paso en escenarios internacionales. En cada platillo, desde el más sencillo hasta el más elaborado, se celebra la historia y el esfuerzo de miles de famillas de paneleras que, día tras día, siguen cultivando esta dulce tradición que es orgullo de todo un país.