COLOMBIA SE CONVIERTE EN LA NUEVA CAPITAL DEL FOOD DESIGN

// mayo 5, 2025

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@fooddesignf @bogotadesignfestival @soyantoniobarrera

En Revista Gourmet Cafetero hablamos con Antonio Barrera, director del prestigioso Food Design Festival, que llega por primera vez a Colombia del 7 al 10 de mayo para transformar la forma en que entendemos la gastronomía. Este evento internacional, que se realizará en la Fundación Universitaria del Área Andina y en distintos escenarios del Bogotá Design Festival, contará con un amplio menú de sabores, diseño, tecnología y sostenibilidad, donde los alimentos se convierten en relatos sensoriales que emocionan, inspiran y plantean soluciones para el futuro.

GC: ¿Qué significa para usted y para el equipo del Food Design Fest traer este evento por primera vez a Colombia y por qué eligieron Bogotá como sede?
AB: Para nosotros, traer el Food Design Fest a Colombia representa una oportunidad única de abrir nuevos caminos en la convergencia entre diseño y alimentación. Es nuestra primera experiencia fuera de Madrid y representa un hito que simboliza la expansión de un lenguaje creativo que trasciende fronteras y que invita a la comunidad local a experimentar y reinventar la forma en que percibimos y disfrutamos la comida y en la relación que esta mantiene con el Diseño.
Elegir Bogotá como sede de esta 7ª edición del festival ha sido una decisión que, de manera natural, se ha ido gestando a lo largo de los últimos años de vida del festival.
En primer lugar, porque ha habido y hay una poderosa presencia de diseñadores y food designers colombianos en el festival a lo largo de sus distintas ediciones, lo que nos ha permitido consolidar un equipo local coordinado por Viviana Nariño, nuestra embajadora en Colombia, que se ha responsabilizado de gran parte de la programación y estrategia local.
En segundo, porque el mayor número de seguidores y personas vinculadas al festival de Latinoamérica incluidos medios de comunicación como vosotros, están en Colombia. Y en tercero, porque cuando una institución académica como Areandina se vuelca en impulsar en sus instalaciones el mayor evento de Diseño y Alimentos de Colombia y de la región, sólo tienes que ponerte manos a la obra para diseñar el mayor evento disruptivo de Food Design de Latinoamérica.
A todo esto, súmale que Bogotá es un verdadero crisol de culturas e ideas, tienen una vibrante escena artística y gastronómica que constantemente está en evolución. Su dinamismo, la pasión de sus creadores y la diversidad de propuestas culturales hacen de Bogotá el escenario perfecto para un evento que busca no solo innovar, sino también generar redes de colaboración y abrir nuevas perspectivas en el diseño de alimentos.

GC: ¿Cómo ha evolucionado el concepto de food design en estos años y qué distingue a esta edición 2025 de las anteriores?
AB: Desde mi punto de vista, el concepto de food design ha experimentado una transformación notable en los últimos años. Y me gustaría pensar que, desde Food Design Festival, hemos ayudado a esta evolución.
Food Design ha pasado de ser simplemente un enfoque en la presentación estética de los platos o en el desarrollo de experiencias gastronómicas diferentes, a convertirse en una disciplina integral que fusiona diseño, creatividad, innovación y tecnología para reinventar la relación persona-comida.
Food Design es un vehículo que ha empezado a tocar las puertas de las instituciones y administraciones públicas, de las grandes corporaciones, centros académicos como el caso de Areandina y centros de poder en general para poner foco en la urgencia del cambio de los sistemas alimentarios con un claro propósito: convertirse en el motor de innovación que permita diseñar nuevos escenarios, productos, servicios, experiencias, sistemas y negocios sostenibles, escalables y accesibles.
En cuanto al ciclo de vida del festival, hemos pasado de hacer foco en entender y hacer comprensible el término food design, a pasar progresivamente a visualizar nuevos escenarios donde la teoría ya no bastaba. Hemos ido incorporando la acción con los asistentes, desarrollando experiencias, exposiciones, talleres y demostraciones para aprender sobre food design. Hemos traído talento internacional y huido de dogmas intensificado la colaboración entre disciplinas e integrando a otros perfiles profesionales.
Siempre he considerado a Food Design Festival como un evento de índole cultural. Hoy me atrevo a decir que nuestra evolución natural nos lleva a convertir el festival en una plataforma que puede ayudar a la transformación de los sistemas alimentarios y acercar las industrias al ciudadano, promoviendo nuevas formas de entender la comida, impulsando la innovación y la colaboración de manera local y global, estableciendo redes de contacto que generen sinergias que se reflejen en futuros proyectos y generando visibilidad para proyectos emergentes de jóvenes diseñadores y emprendedores.

GC: En un mundo donde la comida se conecta con la IA, la sostenibilidad y el diseño, ¿qué rol están asumiendo los creativos latinoamericanos en esta revolución alimentaria?
AB: Desde las primeras ediciones del festival empecé a observar el talento de los diseñadores, food designers y creativos latinoamericanos que empezaban a colaborar con nosotros. Ahora, sin la más mínima duda, digo que están emergiendo como claros agentes de cambio en esta revolución alimentaria, redefiniendo lo que significa crear y consumir alimentos.
Veo que su papel se manifiesta de varias maneras, pero sobre todo aprovechando las herramientas tecnológicas, como la IA, para experimentar en la creación de nuevas propuestas culinarias sin perder de vista las técnicas y sabores tradicionales que caracterizan vuestra rica diversidad cultural. Para mi todo esto permite una fusión única que habla tanto de las raíces como del futuro.

GC: ¿Qué experiencias o instalaciones dentro del FDFB2025 considera imperdibles para quienes quieren entender el futuro de la alimentación?
AB: La sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales del Food Design Festival. El evento promueve activamente el uso de ingredientes de origen responsable y técnicas que minimicen el impacto ambiental. Se abordan temas como el reciclaje, la reducción de desperdicios y la reutilización de materiales en la creación de instalaciones y presentaciones culinarias. Esta perspectiva no solo alinea el festival con las tendencias globales en responsabilidad ambiental, sino que también invita a la comunidad gastronómica a repensar sus métodos y a adoptar prácticas que beneficien tanto a la economía local como al planeta.

GC: ¿Qué legado espera dejar el Food Design Fest en Colombia y cómo visualiza su impacto a mediano plazo en la región?
AB: A nivel local, Food Design Festival se convierte en una vitrina para el talento y la innovación, permitiendo que nuevos emprendimientos y propuestas creativas salgan al escenario. Internacionalmente, el festival posiciona a Bogotá como un referente en food design, en hub dinámico donde se fusionan arte, diseño y gastronomía. Esta dualidad atrae a profesionales y visitantes de distintas partes del mundo, generando oportunidades de networking, colaboración y el intercambio de ideas que enriquecen tanto la escena local como global.

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