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El 25 de junio de 2025, Manabí celebró sus 201 años de vida política con una noticia histórica que marcará el futuro de la provincia y del país: fue oficialmente reconocida como Región Mundial de Gastronomía 2026 por el Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Arte y Turismo (IGCAT). Este logro convierte a Manabí en la primera ciudad o región de América Latina en obtener dicha distinción, lo que significa su entrada al circuito más prestigioso de destinos gastronómicos a nivel internacional.
El reconocimiento, entregado en una ceremonia oficial valida la riqueza culinaria del territorio manabita y proyecta a Ecuador a nivel global como un país con patrimonio gastronómico de alto valor. Según el IGCAT, la elección de Manabí responde al trabajo sostenido de sus comunidades para preservar y proteger sus tradiciones culinarias, que han sido transmitidas de generación en generación.
La candidatura fue el resultado de un proceso riguroso. Fue presentada en diciembre de 2023, y en octubre de 2024, miembros del Instituto realizaron una visita oficial a la provincia. Durante su estancia, entrevistaron a 115 personas vinculadas a la gastronomía local y recorrieron distintos territorios manabitas para conocer de primera mano la diversidad, autenticidad y sostenibilidad de su cocina.
La designación como Región Mundial de Gastronomía 2026 tiene implicaciones para el desarrollo económico, turístico y cultural de Manabí. En términos concretos, este reconocimiento sirve como una plataforma para atraer inversiones nacionales e internacionales, impulsar un turismo de mayor calidad y generar empleo en diferentes sectores, desde el agrícola hasta el gastronómico y cultural.
Además de su impacto económico, la distinción representa una oportunidad para narrar la historia de Manabí al mundo a través de su cocina. En un contexto global donde la identidad cultural y el origen de los alimentos cobran cada vez más relevancia, esta declaratoria posiciona a la gastronomía manabita como un verdadero tesoro nacional. Su valor radica en las recetas, ingredientes, los saberes, técnicas, oficios y relaciones comunitarias que le dan vida. Esta herramienta permite visibilizar internacionalmente a productores locales, chefs, emprendedores, cocineras tradicionales, académicos y artistas, quienes tienen ahora una vitrina para mostrar el valor de su trabajo. También incentivará la implementación de políticas públicas y programas educativos centrados en la alimentación sostenible, la soberanía alimentaria y el respeto por las tradiciones.