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En Colombia, existe una figura jurídica que permite reconocer aquellos bienes que se producen dentro de un área geográfica específica y bajo condiciones propias del entorno cultural, social y ambiental de dicha región. Se trata de la Denominación de Origen, un instrumento que ubica el lugar de procedencia de un producto y la elaboración con prácticas tradicionales de las comunidades que lo producen.
La Superintendencia de Industria y Comercio es la entidad que otorga la Denominación de Origen, tras verificar que las características del producto están ligadas a su lugar de origen y no pueden reproducirse en otro territorio. El uso del sello se limita a quienes producen o comercializan dentro del área autorizada y su vigencia es limitada en el tiempo.
Contar con esta protección permite evitar que bienes sin relación directa con las condiciones geográficas o socioculturales del territorio sean vendidos bajo el mismo nombre. De esta manera, el sello también protege el trabajo de productores locales y respalda los procesos colaborativos que sustentan la elaboración del producto, fortaleciendo su reputación en los mercados nacionales e internacionales.
En el país, 29 bienes cuentan con esta distinción. Entre los productos agroalimentarios se encuentran variedades regionales de café, el arroz cultivado en la meseta de Ibagué, el bocadillo fabricado en Vélez (Santander), el cangrejo negro de las islas de San Andrés y Providencia, el queso producido en Caquetá y el queso semi maduro del municipio de Paipa. Igualmente están protegidas la cholupa y las achiras elaboradas en el departamento del Huila.
En el ámbito de las manualidades, destacan objetos como la cestería en rollo de Guacamayas, las hamacas y mantelería de San Jacinto, la cerámica de Ráquira y del Carmen de Viboral, el barniz vegetal conocido como Mopa Mopa aplicado en objetos de madera en Pasto, y la tejeduría indígena wayúu. Este último integra prácticas gráficas y conocimientos ancestrales del pueblo que habita en La Guajira. También están bajo esta protección las fibras de caña flecha tejidas por comunidades zenúes, el sombrero originario del municipio de Aguadas en Caldas, el elaborado en Sandoná (Nariño) y el de Suaza (Huila), todos confeccionados a partir de la palma de iraca. Además, la cerámica negra de La Chamba se reconoce junto con otros objetos elaborados en la misma localidad.
En cuanto al cultivo ornamental, ciertas especies florales cuentan con esta clasificación. Tal es el caso del clavel, el crisantemo y la rosa, productos con amplia distribución en el mercado internacional y cultivados bajo condiciones específicas del suelo y clima colombiano.
La existencia de estos productos con identificación de origen permite valorar el conocimiento asociado a su creación y refuerza la presencia de las regiones productoras en la economía del país. Esta herramienta también actúa como salvaguarda para los métodos tradicionales, reconociendo prácticas que reflejan la relación entre los pueblos y sus territorios.