VIAJE POR EL CORAZÓN COLONIAL DE COLOMBIA: UN HOMENAJE A LOS PUEBLOS PATRIMONIO

// noviembre 18, 2024

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AGUADAS – CALDAS
Fundado en 1808 está ubicado al norte de Caldas, es Patrimonio de la Humanidad desde 2011, deslumbra con su riqueza artística, cultural y arquitectónica. Conocido como «la ciudad de las brumas» y la cuna del sombrero aguadeño. Recorrer las calles coloniales, como la emblemática Calle Real, brinda una experiencia única. Las playas del río Arma y las cascadas de Pore y La Chorrera son escenarios naturales para visitar. En su gastronomía de destaca el pionono y en artesanía el sombrero aguadeño el cual es tejido por las mujeres con la fibra de la Palma Toquilla.

BARICHARA – SANTANDER
Es un destino donde el encanto reside en sus calles adoquinadas que transportan a la época de la colonia. Declarado Monumento Nacional en 1978, este pueblo es un testimonio arquitectónico que cuenta historias de la conquista española. Explora los locales de artesanías con hamacas, alpargatas, vestidos y joyas de tagua. Visita el cementerio de piedra, la Iglesia de la Inmaculada Concepción y las encantadoras capillas que comparten la arquitectura de la piedra amarilla de Santander. A sus alrededores descubre Guane, un pueblo con arquitectura colonial y el museo paleontológico.

CIÉNAGA – MAGDALENA
Se encuentra a 35 kilómetros de Santa Marta, en el Magdalena, es un enclave colonial donde la historia se entrelaza con paisajes impresionantes a los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Ciénaga Grande. Fundada antes de la Conquista, habitada por los Chimilas y Tayronas, su registro español data de 1755. Históricamente tiene tres batallas, un breve periodo como sede presidencial en 1867 y la fuente de inspiración de Gabriel García Márquez. Su gastronomía se resalta con pescado, arroz con coco, patacones, guineo cocido, arroz de camarón, sancocho de chivo y mondongo, resalta por su sabor y abundancia.

GUADALAJARA DE BUGA – VALLE DEL CAUCA
El primer pueblo patrimonio del Valle del Cauca, donde el río Guadalajara fluye junto a una historia fundada en 1573. La imagen del Santísimo Redentor vinculada a milagros y la arquitectura ecléctica de la «Ciudad Señora» resaltan sus costumbres únicas. Este tesoro del siglo XVII y XVIII alberga calles y monumentos notables invitando a vivir la historia y cultura. Disfruta de una exquisita sopa de tortilla, arroz atollado y marranitas mientras descubres la autenticidad de la Tumbago y la orfebrería, que capturan la esencia de culturas prehispánicas. Experimenta la riqueza gastronómica y artesanal de Buga.

SALAMINA – CALDAS
La joya declarada Monumento Nacional en 1982, se despliega con calles empinadas y casas de bahareque. Fundada en 1825 muestra la huella de la colonización antioqueña en su arquitectura. Al pasear por sus calles se pueden ver los balcones rebosantes de flores en casas de bahareque legado del ebanista Eliseo Tangarife. La riqueza cultural se extiende a las cercanas haciendas de café, donde los viajeros pueden sumergirse en la cultura del grano, desde el cultivo hasta la preparación. En diciembre se celebra la Noche del Fuego, honrando a la Virgen de la Inmaculada Concepción con faroles y concurso de iluminación.

VILLA DE GUADUAS – CUNDINAMARCA
Cuna de la expedición botánica y lugar de nacimiento de Policarpa Salavarrieta, se erige con una arquitectura colonial. Su Centro Histórico fue declarado Monumento Nacional en 1959, ahora Bien de Interés Cultural. Descubre sus calles empedradas y la esencia de la cocina guaduense con el famoso «fiambre» y los tradicionales bizcochos. En el arte, la cerámica empírica destaca con originales diseños a mano, desde gallinas de barro hasta sombreros guadueros elaborados con palma de iraca, piezas únicas que cuentan la historia de esta población.

PORE – CASANARE
Ubicado a 72 km de Yopal es un tesoro histórico y cultural, se destaca por sus cárceles amuralladas españolas. Es el primer municipio de Casanare en la lista de Pueblos Patrimonio debido a que la arquitectura y entorno natural se ha mantenido a lo largo del tiempo. Es cuna de la independencia, pues sus tropas partieron hacia la victoria en el Puente de Boyacá. Fundado en 1644, los jesuitas impulsaron el desarrollo económico con haciendas ganaderas. En 1818 su papel en la independencia y relaciones comerciales lo convirtieron en la capital de la provincia de Nueva Granada.

SANTA FE DE ANTIOQUIA – ANTIOQUIA
Es un sitio adornado por cielos azules, calles empedradas y vegetación exuberante fundado en 1541 por el Mariscal Jorge Robledo. Su arquitectura colonial, casas blancas con balcones y puertas de madera, refleja más de dos siglos de desarrollo económico y urbano. El emblemático Puente de Occidente, obra de José María Villa en 1887 conecta con el mar marcando un auge económico. El lugar alberga diversas iglesias y museos, incluyendo la Iglesia de Santa Bárbara, Nuestra Señora de Chiquinquirá, el Museo Juan del Corral, Museo Juan del Corral, Museo de Arte Religioso Francisco Cristóbal Toro.

MONGUÍ- BOYACÁ
Monguí deslumbra con su arquitectura colonial y naturaleza. La Basílica y el Convento de Nuestra Señora de Monguí del siglo XVII exhiben más de 130 obras pictóricas. El Páramo de Ocetá, con su «ciudad perdida» y el Puente de Alicanto, monumento nacional, son destinos imperdibles. Además de su riqueza histórica, es famoso por la tradición única de coser y vulcanizar balones de fútbol, una destreza artesanal que ha conquistado ligas nacionales e internacionales. Esta habilidad es reconocida por el gobierno llevando a Monguí a formar parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia, impulsando el turismo y el empleo local.

JARDÍN – ANTIOQUIA
Ubicado a 130 km de Medellín, Jardín es un pintoresco pueblo patrimonio que enamora con su arquitectura colonial antioqueña. Entre sus encantos se destacan la serenidad de la Cascada del Amor, la tranquilidad del parque El Libertador y las rutas de ecoturismo del Camino de la Herrera. El clima fresco seduce y sus habitantes sorprenden por su amabilidad. Jardín se erige como un destino ideal para los amantes del ecoturismo donde la historia y la naturaleza se entrelazan para ofrecer experiencias inolvidables. Además, a nivel gastronómico, se pueden degustar los sabores auténticos de la cocina tradicional antioqueña.

JERICÓ – ANTIOQUIA
Pasear por su centro histórico con sus edificios centenarios es una actividad imperdible y los cafés de renombre donde se degusta un exquisito café local. La plaza principal es presidida por una imponente iglesia de ladrillo, un punto de encuentro emblemático. Además de su riqueza arquitectónica es reconocido por ser el lugar de nacimiento de la Madre Laura, la primera santa colombiana cuya casa de la infancia se ha convertido en un santuario. El entorno natural, con sus montañas, fincas cafeteras y reservas naturales, completan la experiencia turística.

HONDA – TOLIMA
El Puente Navarro es emblema de este municipio, se erige en el barrio Pueblo Nuevo, a solo 200 metros de la zona colonial. Designado Monumento Nacional en 1994 y posteriormente Bien de Interés Cultural, su valor técnico y estético lo coloca en un lugar destacado en la historia nacional. Desde el siglo XVI, este puente es el primer ejemplo de estructura metálica en el país y ha sido vital para la conexión y el comercio, esencial para el desarrollo de Honda. Con más de cuarenta puentes, Honda se perfila como un destino turístico patrimonial, enorgulleciéndose de su singular arquitectura y sus históricos vínculos comerciales.

PLAYA DE BELÉN – NORTE DE SANTADER Reconocido por la arquitectura colonial, se resalta por sus paredes de tapia pisada, techos de caña brava y tejas españolas, así como aleros protectores. Los zócalos, pintados en un distintivo rojo colonial, complementan la estética. Las puertas y ventanas, hechas de madera marrón, añaden calidez y autenticidad al conjunto arquitectónico. El área natural de Los Estoraques ofrece paisajes únicos. Gracias a su ingenioso sistema de riego ancestral ha convertido sus tierras áridas en fértiles siendo un importante proveedor nacional de cebolla, frijol, tomate y limón. Este pueblo no solo encanta con su belleza, sino que también nutre al país con su producción agrícola.

SAN JUAN DE GIRÓN – SANTANDER Con su arquitectura de estilo español, reconocida por casas en bahareque, tapia pisada, tejas de barro y puertas y ventanas marrones, esta ciudad fue designada Monumento Nacional en 1963. Sus encantos turísticos incluyen el Parque Principal, la Basílica Menor San Juan Bautista, la Plazoleta de las Nieves con su Capilla, los 6 Puentes de Calicanto, el Parque Peralta, el Malecón Turístico, el Mirador Sagrado Corazón y el exuberante Parque Gallineral. Estos sitios ofrecen a turistas y visitantes una experiencia inigualable entre la naturaleza y la historia.

SANTA CRUZ DE LORICA – CÓRDOBA
Su arquitectura combina lo republicano, vernáculo y mudéjar. Se encuentra bañada por la Ciénaga Grande del bajo Sinú en Córdoba. Fue fundada en 1776 y es reconocida como “Ciudad Antigua y Señorial”, un fiel reflejo de la dinámica propia de mediados del siglo XX. La gastronomía es influenciada por inmigrantes, ofrece delicias como el sancocho de bocachico, la sarapa, el mote de queso con ñame criollo y queso costeño, así como los quibbes, destacando la diversidad cultural. Estos platos son parte esencial de la identidad donde cada sabor narra una historia de herencia y mestizaje.

SANTA CRUZ DE MOMPOX – BOLÍVAR Ubicado a 248 km de Cartagena, a orillas del río Magdalena, es un tesoro arquitectónico y cultural. Sus calles susurran historias de antaño mientras que su arquitectura colonial con edificios domésticos, torres y templos evoca la España ancestral. Las casas de ladrillo adornadas con filigranas de hierro en puertas y ventanas capturan la esencia de este pueblo sevillano. Además, Mompox es renombrado por su arte en filigrana, herencia colonial que se refleja en la elaboración de joyas en oro y plata. En su cocina destacan platos como la butifarra momposina, el queso de capas y el bagre a la momposina.

VILLA DE LEYVA – BOYACÁ
Fundada en 1572 en la provincia del Alto Ricaurte, Boyacá, a 40 km al oeste de Tunja, es un refugio ideal para el descanso y la exploración cultural. Sus calles empedradas y fachadas blancas enmarcadas por iglesias y conventos de madera, evocan el pasado y el presente próspero. La arquitectura colonial y su plaza empedrada son testigos de su historia. Además, ofrece paisajes desérticos para la observación astronómica. Este sitio también es famoso por la transformación del cocido boyacense, un plato mestizo del siglo XIX que sigue siendo un referente gastronómico en la región.

EL SOCORRO – SANTANDER
El Socorro es de gran importancia en la historia nacional por su papel en la Independencia de Colombia, resplandece con una arquitectura histórica. Sus casas construidas después de 1.780 muestran bases en piedra, paredes de tapia pisada y techos de teja. En cuanto a su gastronomía, destacan platos tradicionales como la sopa de mute, una delicia a base de maíz pelado acompañada de costilla de res, callo, carne de cerdo y más. El tamal santandereano, una joya culinaria, ofrece una experiencia única con su masa de maíz envuelta en hojas de plátano y rellena con garbanzo, cebolla, tocino, gallina y costilla de res.

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