GASTRONOMÍA, MOTOR DE DESARROLLO

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En la pared de la oficina en Bogotá están las líneas estratégicas. En las repisas está la Biblioteca básica de cocinas tradicionales de Colombia; Siembra o Sow, con Más Arte Más Acción; un recetario de Luruaco y uno de arroz Naya, los tres últimos son algunos de los resultados de proyectos que ha realizado la Fundación Leo Espinosa, FUNLEO.

Surgió en agosto de 2008 para materializar el trabajo que la chef Leonor Espinosa había realizado con portadoras de tradición y a quienes quería retribuir. Desde ese momento se fundamenta en en la creencia de que la gastronomía es motor de desarrollo para las comunidades. En ese sentido, la misión de FUNLEO se centra en crear lazos entre los

productores rurales y urbanos, además de educar en áreas como cocina, diversificación y manejo de productos locales, buenas prácticas de manufactura, turismo sostenible y nutrición, además de trabajar en la promoción las tradiciones y productos culinarios de Colombia.

Desde 2009, Laura Hernández, hija de la chef, sommelier e internacionalista tomó la dirección de la organización, aportando desde su visión como experta en desarrollo de modelos de negocio sostenibles, expandiendo así las líneas de acción a la investigación y fortalecimiento la identidad cultural, nutrición y mejoramiento del sustento de las comunidades de Colombia, basados en el bioculturalismo.

Los viajes de madre e hija les permitieron adentrarse en las riquezas gastronómicas del país, además de conscientizarse sobre el desconocimiento de estas tradiciones a lo largo del mismo. También se han acercado a estrategias de reconciliación a través de la cocina, y por esto mismo, están convencidas de la importancia de que los restaurantes sean una plataforma para visibilizar dichos territorios. Función que cumplían Leo y Misia, los restaurantes de la chef. Actualmente, la nueva propuesta, Mi Casa en tu Casa, cumple el mismo propósito, además de conectar a los clientes con los sabores de la casa de Leo.

Pero el desarrollo va más allá. En 2016, y con la idea de generar proyectos autosostenibles en las comunidades, junto con Chocó Emprende, FUNLEO inició su proyecto más ambicioso hasta ese entonces: un centro integral de gastronomía, un restaurante y centro de producción de aceite de coco pensado desde la bioculturalidad de Coquí, un corregimiento en Nuquí, Chocó.

En 2018 culminaron las fases de investigación y construcción. Un restaurante en madera de choibá frente a la playa abrió las puertas al público en medio del ‘Festival Siembra Negro Pacífico’. Desde ese entonces grupos de mujeres se rotan semanalmente para atender al público y repartir así, los honorarios entre todas. Las ganancias del proyecto se reinvierten en el mismo o en la comunidad.

Hoy, al igual que muchos proyectos, los de la Fundación van lentos a causa del COVID-19, pero no por eso han parado las ganas de seguir construyendo país. Siguen las reuniones con la gente de Coquí, para monitorear un proyecto con el que la relación es mucho más que laboral.

Además la Fundación le sigue apuntando a replicar el modelo para que sean las mismas comunidades las gestoras de su propio desarrollo. Desde FUNLEO se hacen planes, se capacita, hay una guianza y apoyo de profesionales, pero al fin y al cabo se parte de saberes ancestrales y las ganas de salir delante de quienes habitan las regiones apartadas del país.

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